Terapias contra el cáncer de hígado: Nuevas estrategias, viejos fármacos
Por: María de Guadalupe Chávez-López, Fernanda Villarruel-Melquiades y Javier Camacho.
Departamento de Farmacología. Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, Ciudad de México, México. fcamacho@cinvestav.mx
Fecha de publicación: 31/03/26
El cáncer de hígado es una de las principales causas de muerte por cáncer en todo el mundo, siendo más común en hombres (1). En México, la relación mortalidad-incidencia es de 95.2%.
El carcinoma hepatocelular (CHC) es la forma predominante de cáncer de hígado, y sus factores de riesgo incluyen infección por virus de la hepatitis B y/o C, consumo de alcohol y tabaco, intoxicación con aflatoxina B1, enfermedad de hígado graso no alcohólico, síndrome metabólico, diabetes, obesidad y predisposición genética; sin embargo, el principal factor de riesgo es la cirrosis.
El tratamiento del CHC depende de varios parámetros clínicos, como la etapa en la que se detecta y el estado funcional hepático y general del paciente. Con base en estos factores se establece el manejo, que puede incluir tratamiento farmacológico, quirúrgico o ablativo. Sin embargo, la mayoría de los pacientes son diagnosticados en etapas avanzadas, donde las opciones terapéuticas son limitadas. Por ello, a pesar de las mejoras en los tratamientos, los tiempos de supervivencia siguen siendo muy cortos. Aunado a lo anterior, la eficacia también se ve disminuida por la resistencia y la toxicidad asociadas al tratamiento.
Ante este panorama, existe una necesidad urgente de desarrollar nuevas herramientas para la detección temprana, así como estrategias terapéuticas más eficaces que sean capaces de prevenir la progresión de la enfermedad y mejorar la supervivencia del paciente a mediano y largo plazo. En este sentido, el reposicionamiento de fármacos ha ganado un enorme interés como estrategia terapéutica para diversas enfermedades, incluido el cáncer de hígado.
El reposicionamiento de fármacos consiste en identificar nuevos usos terapéuticos para los medicamentos ya existentes. La principal ventaja de esta estrategia es obtener opciones terapéuticas más eficaces y de menor costo a través de un proceso acelerado en comparación con el desarrollo tradicional de nuevos fármacos (2).
Entre los ejemplos exitosos del reposicionamiento de fármacos se encuentran: el sildenafil, usado originalmente para tratar la angina de pecho y posteriormente reposicionado para la disfunción eréctil; la talidomida, utilizada originalmente contra las náuseas y vómitos en mujeres embarazadas durante el primer trimestre (retirada del mercado por provocar graves malformaciones congénitas), pero actualmente empleada en el tratamiento de mieloma múltiple; y el minoxidil, que pasó de ser un hipotensor a convertirse en un tratamiento capilar.
Respecto al cáncer de hígado, diversas investigaciones se han enfocado en identificar fármacos para reposicionar como nueva estrategia terapéutica contra esta enfermedad (3). Entre ellos se incluyen compuestos que actúan sobre el sistema cardiovascular, antihelmínticos, hipoglucemiantes, antihistamínicos, moduladores del receptor de estrógeno, entre otros. Entre los más destacados se encuentran los antihistamínicos como el astemizol y la loratadina, que son capaces de inhibir el crecimiento tumoral y provocar citotoxicidad celular tanto en cáncer de hígado como de otros tipos. Además, un estudio reciente (4) evaluó la relación entre el uso de diferentes antihistamínicos y el riesgo de desarrollar cáncer hepático en pacientes infectados con los virus de la hepatitis B y/o C, encontrando que el uso de antihistamínicos redujo significativamente dicho riesgo. Con base en la información científica disponible, el reposicionamiento de fármacos representa una estrategia terapéutica alternativa con potencial para mejorar la calidad de vida y la supervivencia de los pacientes con cáncer de hígado, lo que subraya la importancia de impulsar este tipo de investigaciones a nivel preclínico y clínico.
Referencias:
Tan, EY, et al. Liver cancer in 2021: Global Burden of Disease study. J. Hepatol. 2025, 82, 851–860.
Villarruel-Melquiades, F., et al. Current and novel approaches in the pharmacological treatment of hepatocellular carcinoma. World J. Gastroenterol. 2023, 29, 2571–2599.
Villarruel-Melquiades F., et al. The Combination Sorafenib-raloxifene-loratadine as a Novel Potential Therapeutic Approach Against Human Liver Cancer. In Vivo. 2023;37(3):1156-63.
Shen YC, et al. H1-Antihistamines Reduce the Risk of Hepatocellular Carcinoma in Patients With Hepatitis B Virus, Hepatitis C Virus, or Dual Hepatitis B Virus-Hepatitis C Virus Infection. J Clin Oncol. 2022;40(11):1206-19.

